¿Vale un pantallazo de WhatsApp como prueba? Lo que no se ve en la captura

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Pantallazo de WhatsApp como prueba: una lámina de cristal fina y agrietada, como una captura de pantalla, junto a un archivo de cristal macizo con los mensajes dentro y una huella digital luminosa.

Es lo primero que hace casi todo el mundo. Llega un mensaje que amenaza, que molesta o que reconoce algo, y el dedo va solo a los dos botones de la captura. Está bien hacerlo. El problema aparece cuando esa captura es lo único que hay y la otra parte dice que ella no escribió eso.

Aquí lo contamos desde el lado técnico, para quien tiene el problema y para los abogados, peritos y detectives que le ayudan. Somos ingenieros, no abogados: la estrategia y la valoración de la prueba corresponden al letrado y al juez.

Lo que enseña una captura

Una captura de pantalla es una foto de lo que se veía en el móvil en un momento dado. Enseña el texto de los mensajes que cabían en la pantalla, la hora de cada uno y el nombre del chat. Para recordar lo que pasó, sirve. Para demostrarlo delante de alguien que lo niega, se queda corta.

Lo que no enseña

El número de teléfono. Si el contacto está guardado, arriba sale el nombre que le puso el dueño del móvil, que puede ser Jefe, Mamá o cualquier otra cosa. El número no aparece.

La fecha. Cada mensaje lleva su hora, pero el día solo se ve si la captura coge el separador de la conversación.

Lo que había antes y después. Una captura es un recorte. Quien la mira no sabe qué se quedó fuera ni si falta algún mensaje en medio.

Los ficheros originales. De un audio, una foto o un documento solo se ve la miniatura. El fichero, con sus datos, no está en la imagen.

Si alguien la ha tocado. Una imagen se retoca con cualquier programa sin que se note a simple vista, y hay páginas que fabrican conversaciones de WhatsApp falsas con aspecto real. Por eso quien recibe una captura en un procedimiento tiene motivos para dudar de ella, la presente quien la presente.

Qué han dicho los tribunales

La referencia sigue siendo la sentencia 300/2015 del Tribunal Supremo, de 19 de mayo, de la Sala de lo Penal (ECLI:ES:TS:2015:2047). Dijo que estas conversaciones hay que tomarlas con todas las cautelas, porque los archivos digitales se pueden manipular, y que si la otra parte impugna su autenticidad, la carga de la prueba pasa a quien las aporta.

En la sentencia 629/2025, de 3 de julio, también de la Sala de lo Penal (ECLI:ES:TS:2025:3341), el Supremo lo matizó: la pericial no hace falta cuando otros elementos de la causa no dejan dudas sobre la autenticidad, por ejemplo si hay testigos o si la otra parte reconoce los mensajes.

Y en lo social, el TSJ de Aragón, en un despido del que informó el CGPJ el 3 de marzo de 2025, no dio por buenos unos pantallazos porque con ellos no se probaba quién mandaba los mensajes, quién los recibía ni en qué fecha.

Estas resoluciones se citan para explicar el problema técnico. Antes de usarlas en un escrito o en un dictamen, lee su texto oficial: con el identificador ECLI se encuentra en el buscador del CENDOJ. Ayudeo no presta asesoramiento jurídico.

Qué se puede hacer, de menos a más

Hacer capturas igualmente. Dejan constancia de lo que hoy se ve y mañana puede no estar. Incluye la ficha del contacto, que es donde sale su número.

Exportar el chat. WhatsApp permite sacar la conversación a un fichero de texto. Es más completo que una captura, pero se abre y se cambia con el bloc de notas, y sigue siendo una copia hecha por una de las partes.

Un acta notarial. Un notario puede dejar constancia de lo que ve en el móvil el día que se lo enseñan. Recoge lo que había en la pantalla ese día, no lo que se borró antes.

El cotejo en el juzgado. El TSJ de Aragón lo citaba como una de las vías: que el letrado de la Administración de Justicia compruebe la conversación en el propio teléfono.

Un perito informático. Analiza el teléfono, de dónde sale la conversación, quién habla en ella y si está íntegra. Es la vía de siempre cuando la otra parte impugna, y trabaja sobre lo que haya en el móvil el día del encargo.

Si la conversación sigue, guardarla desde hoy. Aquí entra Testigo Digital, el servicio técnico de Ayudeo. Con el consentimiento por escrito del titular, guarda cada mensaje según llega, con su fichero original y su huella SHA-256, también lo que la otra parte borre después. Cada expediente lleva un sello de tiempo cualificado, incluido en el servicio. No sustituye al perito: él analiza lo que había hasta el día del encargo y Testigo Digital conserva lo que pasa desde ese día.

Tiene un límite que conviene dejar claro: lo que se borró antes de activarlo no está. En el expediente de muestra, hecho con datos inventados, puedes ver qué recibe el despacho, y cualquiera puede comprobar sus huellas en el navegador.

Haz la captura, pero no te quedes ahí

Si el conflicto ya terminó, lo que hace falta es un perito, y cuanto antes. Si sigue, como un acoso que continúa, una custodia en disputa o un socio que amenaza con borrarlo todo, lo que pase a partir de mañana todavía se puede guardar bien. Lo explicamos para abogados, peritos y detectives en cuando el conflicto sigue abierto.

¿Tienes un caso así? Cuéntanoslo y te diremos si el servicio encaja o si lo que hace falta es otra cosa.

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