Ayudeo — la técnica
Captura, custodia y verificación del material: la conexión con el WhatsApp del cliente, la base de datos, las huellas, el manifiesto y el expediente.
Testigo Digital Para despachos y peritos
Amenazas, acoso, coacciones, instrucciones de trabajo, promesas que se desdicen: la prueba está en la conversación. Y la conversación desaparece — «eliminar para todos», mensajes temporales. Capturamos desde la activación; conservamos lo que haya sido capturado antes de su borrado y declaramos los huecos. No recuperamos mensajes borrados antes de activar el servicio.
Piloto de 7 días
Un servicio que empieza a guardar, desde el momento en que lo activáis, la conversación de WhatsApp del cliente que nos indiquéis —incluido lo que la otra parte borre después— durante 7 días desde la vinculación del móvil. El expediente, con todo lo capturado y sus huellas verificables, se entrega en un máximo de 48 horas tras el cierre.
Los mensajes de la conversación acordada que reciba el sistema desde la activación —texto, audio, imagen, documento, también lo «temporal»—, con sus límites de captura declarados.
Cuándo llegó el mensaje y cuándo lo borró la otra parte.
Transcripción con el motor declarado, la conversación navegable, los adjuntos originales y la huella SHA-256 de cada fichero.
Qué se ha capturado, qué alcance tiene y qué no se ha podido acreditar.
Con usuario y contraseña, para consultar el expediente.
El despacho comprueba las huellas él mismo, en su propio navegador, sin subir nada a ningún sitio.
Si no se capturó a tiempo, este servicio no lo tiene.
Consta que se envió y a qué hora; el contenido, no.
Todavía no está contratado. El expediente sigue siendo verificable por huellas y manifiesto.
Si hace falta un dictamen pericial, lo emite el perito que se contrate; el letrado decide su uso; el tribunal, la admisión. Fuera de estos 590 €, con presupuesto aparte.
Es un servicio de 7 días con inicio y fin, no una guardia de urgencia.
590 € + IVA
295 € al aceptar el encargo, con fecha de activación cerrada · 295 € a la entrega técnica comprobable del expediente
Responde una persona con nombre, no un asistente automático.
Pedir el pilotoEl problema
Ocurre en penal, en familia, en laboral, en conflictos vecinales: la parte contraria borra el mensaje justo cuando le interesa. Sin captura previa en el propio dispositivo, lo borrado queda fuera del alcance de este servicio. La única ventana fiable es capturar antes de que desaparezca.
Dónde sirve
El sistema conserva la conversación fuera del teléfono. Eso resuelve el caso de siempre —el mensaje que la otra parte elimina— y otros tres en los que hasta ahora no quedaba nada que llevar al juzgado.
Amenazas, coacciones, acoso, la instrucción de trabajo que después se niega, la promesa que se desdice. Se elimina «para todos» y en el móvil de tu cliente ya no está. En la base sí: con la hora del envío, la del borrado y cuánto tiempo estuvo visible.
Un dedo en el sitio equivocado, un teléfono restaurado de fábrica, una copia de seguridad que nunca llegó a hacerse. Si el servicio ya estaba en marcha, se conserva lo que el servicio haya capturado de la conversación acordada, con los huecos declarados —durante el piloto, en un equipo de Ayudeo en España, bajo custodia directa y aislado por cliente; la instalación en el despacho es la opción siguiente— y se reconstruye íntegra.
Roto, perdido, sustraído, o en manos de quien no debería tenerlo. Lo capturado nunca vivió solo en el teléfono: vive en la base. Que desaparezca el aparato deja de significar que desaparezca la prueba.
En los casos más graves —una desaparición— los últimos mensajes conservados pueden ser el único rastro que quede: con quién habló, a qué hora, qué dijo, dónde había quedado. Se entregan íntegros, con su hora y su huella, para quien dirige la investigación.
Con una condición que no escondemos en la letra pequeña: solo existe lo capturado desde que el servicio se pone en marcha. Hacia atrás no hay nada que recuperar: este servicio no recupera mensajes borrados antes de su activación.
Cómo funciona
El servicio, conectado al WhatsApp de tu cliente —con su consentimiento por escrito—, guarda en una base propia cada mensaje que llega: texto, audio, imagen o documento, incluidos los temporales. Si la otra parte borra un mensaje, ya lo tenemos; y el propio borrado queda registrado, con su hora.
El periodo que pidáis, íntegro y en orden: quién dijo qué, y cuándo — hora local y UTC en cada mensaje.
Huellas SHA-256 de cada fichero, manifiesto del expediente completo y acuse de relectura: las huellas se recalculan al cerrar para confirmar que nada se ha tocado. Los audios se transcriben con un motor y el expediente declara cuál fue. Con informe del método, el alcance y los hallazgos.
En un enlace privado con usuario, contraseña y caducidad. El expediente original y sus huellas se quedan, durante el piloto, en un equipo de Ayudeo en España bajo custodia directa y aislado por cliente —la instalación en el despacho es la opción siguiente—: el enlace es la entrega, no la custodia.
Quién hace qué
Ayudeo es la parte técnica de esta cadena: prepara el material y responde de la cadena de custodia. Si hace falta un dictamen pericial, lo emite un perito; el letrado decide el uso del material; el tribunal, su admisión. Esa frontera es deliberada.
Captura, custodia y verificación del material: la conexión con el WhatsApp del cliente, la base de datos, las huellas, el manifiesto y el expediente.
Suscribe el expediente, valora la prueba y la defiende en el procedimiento. El método es verificable; la valoración, vuestra.
Emite el dictamen pericial cuando el caso lo requiere; se contrata y se presupuesta aparte del piloto.
Somos técnicos, no peritos: entregamos material verificable que otro suscribe. Un juzgado necesita a alguien con nombre que responda — y ese alguien sois vosotros.
Seis garantías técnicas
Cada garantía está construida en el sistema, no prometida en un folleto.
Huellas SHA-256 de cada fichero, manifiesto del expediente y acuse de relectura: al cerrar, las huellas se recalculan; si algo no cuadra, el expediente lo dice.
El generador cuenta contra la base maestra. Si entrega menos de lo que consta, el expediente empieza proclamándolo — «⚠️ EXPEDIENTE INCOMPLETO: incluye M de N mensajes» — y no se publica como íntegro.
El expediente declara qué porcentaje del periodo estuvo el sistema capturando. Si hubo interrupciones, las enumera una a una con hora local, duración y motivo. Y si de un tramo no puede acreditar la captura, lo dice — «cobertura no acreditada» — en vez de presumir que se capturó todo.
Cada audio se transcribe con un motor y el expediente declara cuál; una transcripción nunca se presenta como indiscutible. Y bajo contrato, la doble transcripción: dos familias de motor independientes y las discrepancias que cambian el sentido, marcadas.
El idioma se detecta y se guarda con su confianza; el audio se transcribe en su idioma original. Si hay traducción, se hace solo desde el texto — el traductor nunca recibe el audio — y el expediente dice qué motor tradujo.
Cada mensaje, con hora UTC y hora local, y la fuente de esa hora declarada en el expediente. La zona horaria se trata como contenido del expediente, no como un detalle de formato.
Comprobable por cualquiera
Un expediente que solo quien lo fabrica puede verificar no sirve en un juzgado. Este puede reabrirlo y recomprobarlo cualquiera de las partes.
Cada fichero del expediente lleva su huella SHA-256, listada en el manifiesto. Recalcula una huella y compárala: dos minutos, cualquier ordenador.
El expediente incluye un script de verificación pensado para que una parte distinta de quien lo generó recompruebe todas las huellas.
Las piezas de prueba —audios, fotos, documentos— llevan cada una su huella SHA-256 y conservan exactamente la misma al regenerar el expediente desde la base. Los documentos que emitimos (informe y metadatos) llevan la hora de emisión, así que cambian en cada emisión: lo que se verifica son las piezas y el manifiesto que las declara.
Cada mensaje del expediente lleva su clase —íntegro, temporal con su caducidad, de una sola visualización, eliminado para todos, editado— con una leyenda fija de qué acredita cada una. El cuadro cuadra con lo que hay en la base: es el mismo criterio que aplica el generador, no un resumen aparte.
Verlo funcionando
Una conversación con mensajes borrados, la petición dicha en voz alta al bot y el expediente abierto al final: los mensajes eliminados, la hora en que se borraron y cuánto estuvieron visibles. Grabado con el móvil, sin montaje dentro de cada escena.
Ver la demostración completa (7:34)
Los nombres y el contenido corresponden a una conversación de prueba grabada expresamente para esta demostración, con autorización de las personas que participan.
Expediente de muestra
Un expediente de muestra con datos inventados de principio a fin. Verás la conversación reconstruida, los mensajes que la otra parte borró —con la hora y cuánto estuvieron visibles—, los audios con su transcripción —con el motor declarado en el propio expediente— y los límites sin disimulo. Esto es la vista de consulta que se comparte; el manifiesto de huellas y el script de verificación viajan con el expediente entregado, que durante el piloto se queda en un equipo de Ayudeo en España, bajo custodia directa y aislado por cliente (la instalación en el despacho es la opción siguiente). Esta muestra incluye la doble transcripción, una opción que se contrata aparte; el piloto básico incluye una transcripción con motor declarado.
La muestra es pública porque es un caso inventado; una entrega real nunca lo es: cada expediente viaja por un enlace privado con usuario y contraseña, que caduca.
Lo que NO hace
Esto es lo que el sistema no puede hacer. Lo decimos antes de que nos lo preguntes: en un procedimiento, una sorpresa a destiempo cuesta más cara que un no dicho a tiempo.
Si el mensaje se borró antes de poner el servicio en marcha, este servicio no puede recuperarlo: la captura en vivo empieza en ese momento.
WhatsApp no entrega a los dispositivos vinculados el contenido de una foto, un vídeo o una nota de voz de una sola visualización: consta el envío, el autor y la hora. El titular recibe en el acto un aviso con un código de seis cifras y un código QR; si graba la pantalla con OTRO móvil mientras lo abre, esa grabación se incorpora al expediente como pieza aportada, sin afirmar que sea fiel al original. Cómo se trata cada caso.
Es material probatorio con método verificable. Quien valora la prueba y suscribe el resultado es el profesional del despacho.
El sellado cualificado está diseñado y probado, pero el prestador aún no está contratado. Hoy el expediente es verificable por huellas; cuando el sello sea efectivo, su coste se repercute tal cual. No insinuaremos lo contrario.
Es una herramienta de prueba al servicio del profesional que dirige el caso.
Custodia y privacidad
El dato nace en el móvil del cliente y se guarda antes de que la otra parte lo borre: durante el piloto, en un equipo de Ayudeo en España, bajo custodia directa y aislado por cliente; la instalación en el despacho es la opción siguiente. La copia de consulta en el servidor web de Ayudeo caduca; los avisos y la entrega van por Telegram.
El titular del WhatsApp —tu cliente— autoriza por escrito la conexión del servicio a su dispositivo. Sin ese consentimiento, no hay captura.
Cada borrado de la otra parte se registra como un hecho más, con su hora: qué se eliminó y cuándo queda en el expediente.
El enlace privado caduca (48 horas por defecto) y puede retirarse. La prueba vive, durante el piloto, en un equipo de Ayudeo en España bajo custodia directa y aislado por cliente (la instalación en el despacho es la opción siguiente); el enlace, solo el reparto.
Después del piloto
Si el despacho quiere continuar: se factura como a un perito, por caso, y lo repercutes al procedimiento. Sin cuotas por usuario.
Los importes se cierran caso a caso con el despacho. El modelo es deliberado: competir por suscripción sería competir con los asistentes generalistas, y esto es otra cosa.
Preguntas frecuentes
Se captura el dispositivo del propio cliente, con su consentimiento por escrito. Es su conversación: la que él recibe en su móvil y la que puede enseñar a su letrado.
Lo capturado nunca vivió solo en el teléfono: durante el piloto vive en un equipo de Ayudeo en España, bajo custodia directa y aislado por cliente (la instalación en el despacho es la opción siguiente). Que desaparezca el aparato —roto, perdido, sustraído— deja de significar que desaparezca la prueba, con la condición de siempre: solo existe lo capturado desde que el servicio se pone en marcha.
Si el servicio ya estaba en marcha, se conserva lo que el servicio haya capturado de la conversación acordada, con los huecos declarados —durante el piloto, en un equipo de Ayudeo en España bajo custodia directa y aislado por cliente; la instalación en el despacho es la opción siguiente— y el expediente se reconstruye íntegro: quién dijo qué y cuándo. Lo anterior a la puesta en marcha no está aquí: este servicio no lo recupera. Las grabaciones que el titular sube por la web pasan, hasta que el operador las recoge, por el alojamiento web de Ayudeo; se retiran al recogerse y, como máximo, a los siete días.
Los últimos mensajes conservados pueden ser el único rastro que quede: con quién habló, a qué hora, qué dijo, dónde había quedado. Se entregan íntegros, con su hora y su huella, para quien dirige la investigación. Y con el límite dicho en la misma frase: solo existe lo capturado desde que el servicio se pone en marcha; hacia atrás no hay nada que recuperar: este servicio no recupera mensajes borrados antes de su activación.
Ese es el diseño: huellas SHA-256 por fichero, manifiesto completo, acuse de relectura, transcripción con motor declarado y regeneración desde la base: las piezas de prueba vuelven a dar su misma huella (el informe y los metadatos llevan hora de emisión y se verifican contra el manifiesto). Con sello de tiempo cualificado cuando el prestador esté contratado.
Existe, como opción que el despacho contrata aparte: cada audio se transcribe dos veces con dos familias de motor independientes y las discrepancias que cambian el sentido quedan marcadas, pidiendo escuchar el audio. De serie, el expediente trae una transcripción con el motor declarado — y lo único que anunciamos es lo que el expediente trae.
Una captura de pantalla se valora caso a caso; por sí sola no recupera lo borrado antes de activar el servicio. Aquí el texto es literal, el borrado queda registrado como hecho con su hora, y cada fichero lleva una huella verificable.
En el móvil del cliente, conectar su WhatsApp al servicio. Durante el piloto, la base de datos vive en un equipo de Ayudeo en España, bajo custodia directa y aislado por cliente; la instalación en el despacho es la opción siguiente.
No. Sin captura previa en el móvil del cliente, este servicio no tiene nada que recuperar. Aquí hay un técnico con nombre que responde de la cadena de custodia, con los datos capturados en España.
WhatsApp no entrega ese contenido al dispositivo vinculado: consta que se envió, quién lo envió y a qué hora. El titular recibe en el acto un aviso con un código de seis cifras y un QR; si graba la pantalla con OTRO móvil mientras lo abre, esa grabación se incorpora al expediente como pieza aportada, sin certificar que sea fiel al original. Cómo se trata cada caso.
Se conservan íntegros, con la duración del temporizador que informó WhatsApp (24 horas, 7 días o 90 días). Desaparecen del teléfono al cumplirse el plazo, no del archivo. Más detalle, con un ejemplo de cronología.
Cuéntanoslo hoy: cada día que pasa, la ventana de captura se cierra un poco más.
Hablemos de tu caso